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Servicios de consultoría, ordenados como una carta de trabajo.
Ocho capacidades que combinamos según el diagnóstico del negocio. Cada capacidad se explica en lenguaje metodológico: qué revisamos, qué entregamos y qué queda en manos del cliente. No publicamos precios ni prometemos cifras — trabajamos la consultoría profesional con oficio, para pequeñas empresas argentinas del mercado local.
Diagnóstico del negocio
Lectura del emprendimiento con datos reales, entrevistas con el equipo y revisión del mercado local. Entregamos un informe corto y una matriz de decisiones.
Posicionamiento
Trabajo de propuesta de valor, jerarquía de argumentos y guía de mensajes. Sin promesas de audiencia; con lenguaje legible para el cliente porteño.
Plan comercial
Hoja de ruta anual con cronograma realista y presupuesto en etiquetas — nunca cifras publicadas. Se acompaña de ritmo de revisión mensual.
Disciplina operativa
Prácticas de caja y flujo de fondos aplicadas al día a día del emprendimiento. No sustituimos al contador público; ordenamos el método interno.
Organización del equipo
Roles, agendas, matriz de decisiones y reuniones útiles. Cambiamos la conversación semanal antes de tocar el organigrama.
Prácticas de gobierno
Actas breves, tablero de indicadores con etiquetas, criterios de decisión escritos y un ritmo de revisión sostenible para la PyME argentina.
"El taller propone un método antes que un atajo. Preparamos el negocio como se prepara un plato: primero los ingredientes, luego el plan de trabajo, y sólo entonces la cocción. Cada consultora aporta oficio; cada emprendedor conserva la decisión." — Chef-consultor sénior, Kitchen Shop on Main
Dos servicios extra que aparecen cuando el negocio los pide.
Además de las seis capacidades centrales, el taller acompaña dos servicios adicionales que se activan a pedido, siempre en función del diagnóstico del emprendimiento y del contexto argentino del proyecto.
Puesta en marcha de un nuevo servicio. Cuando la PyME argentina lanza una nueva línea, definimos con el equipo el plan comercial acotado, la propuesta de valor específica, el cronograma de aterrizaje y el ritmo de revisión durante el período crítico. Trabajamos en usted, en oficina del Microcentro o de manera remota, con documentos claros y trato humano.
Matriz de decisiones asistida. Cuando el fundador enfrenta una decisión estructural — entrar a un nuevo canal, mudar la operación, cambiar la estructura societaria en curso — armamos con el cliente una matriz de decisiones formal: criterios, alternativas, costos cualitativos y consecuencias esperadas. La decisión sigue siendo del cliente; la consultora aporta claridad de método.
Ambos servicios se cotizan caso por caso. No aparecen en un menú con tickets; aparecen en la conversación cuando el momento del negocio los necesita.
Servicios profesionales, con límites claros.
El taller trabaja como consultora profesional. Eso significa que preparamos documentos de método, acompañamos decisiones y sostenemos ritmo de revisión con el cliente. Los emprendedores porteños agradecen que este alcance quede escrito desde el primer día.
La consultoría no reemplaza al contador público matriculado en tareas impositivas ni el asesoramiento legal formal. Cuando el trabajo cruza esas fronteras, coordinamos con los profesionales del cliente, aportando el marco metodológico y respetando la jurisdicción de cada firma.
Tampoco actuamos como broker de inversores, agencia de venta de franquicias o escuela de emprendedores. Somos un estudio consultivo en el Microcentro de Buenos Aires: preparamos negocios, no vendemos atajos.
Los servicios listados constituyen consultoría profesional para emprendedores y pequeñas empresas argentinas. Aportamos método, oficio y disciplina operativa; contribuimos a decisiones más claras y a una operación más ordenada. No garantizamos resultados comerciales concretos, ni niveles de facturación, ni volúmenes de venta, ni captación de inversores, ni valuación del emprendimiento. La consultoría no constituye asesoramiento legal, contable, impositivo o financiero regulado; los trámites ante AFIP, ARBA u otros organismos deben canalizarse con un contador público matriculado o el profesional legal correspondiente.